Cuando hablamos de prevención de Legionela, casi toda la atención se dirige al cloro, a la temperatura del agua o a la frecuencia de los análisis. Hay, sin embargo, un factor que rara vez se explica con el detalle que merece y que resulta determinante en la mayoría de los casos de proliferación: el biofilm. Es, en cierto sentido, el aliado silencioso de la bacteria: se forma sin que nadie lo note, y una vez establecido, es mucho más difícil de eliminar que la propia Legionela.
En este artículo te explicamos qué es exactamente el biofilm, cómo se forma en instalaciones de agua, y por qué entenderlo es clave para cualquier programa de prevención de Legionela que quiera ser realmente eficaz.
¿Qué es el biofilm?
El biofilm es una capa fina y viscosa formada por comunidades de microorganismos —bacterias, hongos, algas— que se adhieren a una superficie en contacto con agua (el interior de una tubería, la pared de un depósito, la superficie de un intercambiador de calor) y se envuelven en una matriz de sustancias que ellos mismos segregan, compuesta principalmente por polisacáridos.
Esa matriz no es un simple residuo: actúa como una estructura protectora que blinda a los microorganismos que viven dentro frente a agresiones externas, incluidos los desinfectantes que normalmente los eliminarían si estuvieran libres en el agua. Es, en la práctica, una especie de «ciudad microbiana» adherida a la superficie, con sus propios mecanismos de defensa colectiva.
Cómo se forma el biofilm en una instalación de agua
El proceso de formación no ocurre de un día para otro, sino en varias fases progresivas:
- Adhesión inicial: microorganismos presentes en el agua se adhieren a una superficie, favorecidos por irregularidades, rugosidad o depósitos de materia orgánica ya existentes.
- Formación de la matriz protectora: los microorganismos adheridos comienzan a segregar sustancias poliméricas que los envuelven, creando una estructura más resistente y estable.
- Maduración y crecimiento: el biofilm crece en espesor y complejidad, incorporando nuevos microorganismos y nutrientes, y desarrollando una arquitectura interna que facilita la circulación de agua y nutrientes dentro de la propia estructura.
- Desprendimiento parcial: fragmentos del biofilm maduro se desprenden periódicamente y pasan al agua en circulación, lo que puede liberar microorganismos —incluida la Legionela, si está presente— hacia otros puntos de la instalación.
Por qué el biofilm favorece tan especialmente a la Legionela
La relación entre biofilm y Legionela no es casual: existen varios motivos por los que esta bacteria encuentra en el biofilm un entorno especialmente favorable para sobrevivir y multiplicarse.
Protección frente a la desinfección
Los microorganismos que viven dentro del biofilm están físicamente protegidos por la matriz que los envuelve, lo que reduce notablemente la eficacia del cloro y otros desinfectantes habituales. Esto explica por qué una instalación puede presentar niveles de cloro aparentemente correctos en el agua y, aun así, mantener un foco activo de Legionela alojado dentro del biofilm.
Aporte de nutrientes
El biofilm concentra materia orgánica y nutrientes en un espacio reducido, creando un microambiente rico en recursos que favorece el crecimiento bacteriano, muy por encima de lo que la propia Legionela podría conseguir flotando libremente en el agua.
Relación con otros microorganismos del biofilm
La Legionela tiene una peculiaridad biológica relevante: se multiplica principalmente en el interior de amebas y otros protozoos de vida libre, que actúan como su hospedador natural. El biofilm es precisamente el hábitat donde estos protozoos proliferan con más facilidad, lo que convierte a esta estructura en un punto de encuentro casi perfecto entre la Legionela y su vía principal de multiplicación.
Zonas propicias para su formación
El biofilm tiende a formarse con más facilidad en los puntos de la instalación que también son, precisamente, los de mayor riesgo de Legionela: tramos de tubería poco utilizados o con agua estancada, zonas con temperatura templada, depósitos con sedimentos acumulados, gomas y juntas de materiales que favorecen la adherencia microbiana, y elementos como duchas, aireadores de grifos o boquillas de jacuzzi, con superficies irregulares y flujo intermitente.
Por qué es tan difícil de eliminar una vez formado
A diferencia de un simple tratamiento de choque sobre el agua en circulación, eliminar un biofilm ya consolidado requiere actuar directamente sobre las superficies donde se ha formado, no solo sobre el agua. Un tratamiento estándar de desinfección puede reducir la carga microbiana del agua libre y, sin embargo, dejar prácticamente intacto el biofilm adherido a las paredes internas de la instalación, que actuará como fuente de recontaminación en cuanto las condiciones vuelvan a ser favorables.
Esta es una de las razones por las que los protocolos de prevención de Legionela no se limitan a dosificar cloro en el agua, sino que incluyen medidas específicas orientadas a prevenir y eliminar el biofilm: limpiezas mecánicas periódicas, purgas de tramos de agua estancada, desinfecciones de choque con productos capaces de penetrar en la matriz del biofilm, y un diseño de la instalación que minimice los puntos muertos donde el agua no circula.
Qué significa esto para tu programa de prevención de Legionela
Si tu instalación cuenta con un Programa de Mantenimiento Higiénico-Sanitario centrado exclusivamente en dosificar desinfectante y medir cloro residual, es muy probable que esté dejando fuera uno de los factores de riesgo más determinantes. Un programa de prevención bien diseñado debe contemplar también:
- Identificación de los puntos de la instalación con mayor riesgo de formación de biofilm (tramos poco usados, materiales porosos, zonas de baja velocidad de agua).
- Limpiezas mecánicas periódicas de depósitos, duchas, aireadores y otros elementos susceptibles de acumular biofilm.
- Purgas regulares de los tramos de agua estancada, para evitar que se conviertan en reservorios permanentes.
- Revisión del diseño de la instalación cuando sea posible, para eliminar puntos muertos y tramos ciegos que favorecen su formación.
¿Sospechas que tu instalación puede tener biofilm acumulado?
El biofilm es, en gran medida, invisible a simple vista hasta que el problema ya es notable, lo que hace que un análisis técnico y microbiológico especializado sea la única forma fiable de detectarlo antes de que derive en un problema de Legionela.
En Nilsson Laboratorios, como laboratorio acreditado especializado en el control de Legionela, evaluamos el riesgo real de tu instalación —incluyendo los puntos susceptibles de acumular biofilm— y diseñamos el programa de mantenimiento y desinfección adecuado para cada caso.
Consulta nuestro servicio de control y prevención de Legionela o contacta con nuestro equipo técnico para revisar el estado de tu instalación.


